HELVIA Inmobiliaria Boutique & Home Staging

¿Qué os hizo emprender y cómo fueron vuestros comienzos como empresa?
Durante más de una década fui profesora de viola en la enseñanza pública. La música me enseñó a escuchar antes de actuar y a cuidar cada detalle hasta que el conjunto encuentra su equilibrio. Con los años sentí la necesidad de llevar esa forma de trabajar a la vivienda, que es donde las personas construyen su vida. Así nació HELVIA, en enero de 2026. El nombre rinde homenaje a Helvia, la madre de Séneca, y a esa herencia estoica cordobesa de serenidad y orden. Los comienzos fueron de mucho estudio y de construcción silenciosa: la identidad de marca, la web, los trámites legales, la formación en el sector y la definición de los servicios. Son la intermediación en compraventa y alquiler, el Home Staging con fotografía profesional, la consultoría de Home Staging y el Relocation para quienes llegan a Córdoba.
Y después de esos comienzos, ¿cómo ha sido la evolución de la empresa: vuestros retos, fracasos, superación…?
El primer reto fue cambiar de oficio. Pasar de la docencia a un sector tan exigente obliga a aprender deprisa normativa, fiscalidad, protección de datos, prevención del blanqueo y la nueva Ley de Vivienda de Andalucía. Ha habido obstáculos administrativos, como el registro de la marca ante la OEPM, que requirió subsanaciones. También semanas de captación sin resultados, que forman parte del camino y enseñan a perseverar. El reto de fondo es abrirse paso en un mercado con muchos operadores apostando por un modelo distinto: pausado, consultivo y sin presión comercial. Los primeros encargos de alquiler, un proyecto de Home Staging y varios acompañamientos de Relocation a familias internacionales han confirmado que existe un espacio para esta forma de hacer las cosas.
Y ahora, después de lo vivido, ¿qué os lleváis con vosotros? ¿qué reconocimientos, o premios habéis recibido?
Con apenas unos meses de vida, HELVIA aún no ha recibido premios. Lo que me llevo es la confianza de los primeros clientes, que han querido dejar su reseña pública, y la de familias llegadas de otros países que me confiaron su instalación en Córdoba. Me llevo también una red de contactos y la participación en las mentorías del IMDEEC. Y, sobre todo, la certeza de que el cuidado y la discreción también son una forma de competir.
En esta carrera de obstáculos que ha sido sacar adelante vuestra empresa, ¿qué ha supuesto para vosotros pertenecer al ecosistema de la Red de Emprendimiento de IMDEEC y el estar alojados en uno de los viveros de empresas del IMDEEC?
Desde marzo de 2026 trabajo en Espacio Coworking, del IMDEEC. Para quien emprende en solitario, tener un lugar al que acudir cada día, compartido con personas que recorren el mismo camino, lo cambia todo: aporta rutina, conversación y experiencias. Las mentorías en marketing, modelo de negocio y derecho inmobiliario me ayudaron a ordenar el proyecto en sus primeros meses. La convocatoria de Autoempleo ha sido otro apoyo para afrontar la inversión inicial. En esta carrera de obstáculos, el IMDEEC ha sido muchas veces la primera puerta a la que llamar.
Y una empresa tan innovadora como la vuestra, ¿cómo ve el futuro y su propia evolución?
HELVIA quiere crecer sin perder su carácter boutique: pocos inmuebles, bien presentados y acompañados de principio a fin. A corto plazo, la prioridad es consolidar la cartera en Córdoba capital y extender la actividad a municipios del entorno, como Montilla, La Carlota o Almodóvar del Río. El Relocation tiene un recorrido especial en una ciudad que recibe cada vez más profesionales y familias de fuera, y en él veo una de las líneas de mayor proyección. La innovación está también en la forma de trabajar: incorporar la tecnología, incluida la inteligencia artificial, para ganar precisión y tiempo sin renunciar al trato personal, que es la esencia de HELVIA.
Y para finalizar, ¿qué recomendaciones y consejos podríais ofrecer a aquellos emprendedores que comienzan con la ilusión de poner en marcha una idea de negocio como os pasó a vosotros?
Que cuiden la idea tanto como la forma de llevarla a cabo: saber para quién se trabaja y qué se quiere ser ahorra muchas decisiones equivocadas. Que se rodeen desde el principio de buenos profesionales, en especial en asesoría fiscal y legal. Que no subestimen la parte administrativa, porque lleva tiempo y conviene hacerla bien. Que aprovechen los recursos públicos como el IMDEEC, pensados precisamente para esa primera etapa. Y que conserven la ilusión con paciencia: los proyectos sólidos se construyen despacio, como se estudia un instrumento, con constancia diaria y sin atajos.

