Raquel Santos

Raquel Santos

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Presentación de Raquel Santos, diseño y prototipado de joyería

¿Qué os hizo emprender y cómo fueron vuestros comienzos como empresa?

Mi historia con la joyería comenzó cuando tenía 16 años.

Empecé mi formación en la Escuela de Artes y, después, continué mi aprendizaje en DIMAS. Fue entonces cuando tuve la oportunidad de entrar en un taller de joyería y aprender directamente el oficio, trabajando de forma artesanal y viendo de cerca cómo se creaba una pieza desde cero.

Aquella etapa fue fundamental para mí. Aprendí que detrás de una joya no solo hay un diseño, sino también conocimiento, técnica, paciencia y mucho cuidado por los detalles.

A los 21 años decidí trabajar por mi cuenta y durante casi tres décadas fui desarrollando mi experiencia como profesional independiente. Fueron muchos años de aprendizaje, de proyectos y de conocer de primera mano las necesidades de los clientes y del sector.

Después tuve la oportunidad de incorporarme a una empresa de joyería como diseñadora. Esa experiencia me permitió conocer otra perspectiva del negocio y seguir creciendo profesionalmente.

Con todo ese aprendizaje, llegó un momento en el que decidí volver a emprender y crear de nuevo mi propio proyecto.

Pero esta vez no partía de cero. Partía de toda mi experiencia: de aquellos primeros años aprendiendo el oficio de manera artesanal, de mis años como profesional independiente y de todo lo que había aprendido trabajando dentro de una empresa.

Además, el mundo de la joyería había evolucionado muchísimo. Las nuevas herramientas digitales y el diseño 3D permitían hacer cosas que antes eran mucho más difíciles, y vi la oportunidad de unir esos dos mundos: el conocimiento del oficio tradicional y las nuevas tecnologías.

Así nació mi proyecto actual.

Hoy ayudo a mayoristas, joyerías y particulares a transformar una idea en una joya real: desde el concepto y el diseño, pasando por el modelado 3D y el prototipo, hasta conseguir una pieza preparada para fabricar.

Por eso, cuando pienso en mis comienzos, realmente no diría que mi empresa empezó el día que decidí emprender. Mi empresa es el resultado de toda una trayectoria.

Porque para mí emprender de nuevo no fue empezar desde cero; fue empezar desde todo lo que había aprendido.

Y después de esos comienzos, ¿cómo ha sido la evolución de la empresa: vuestros retos, fracasos, superación…?

La evolución de mi proyecto está siendo una nueva etapa dentro de una trayectoria profesional muy larga.

Actualmente llevo dada de alta desde junio y hace aproximadamente un mes que he comenzado mi actividad en el Parque Joyero. Por eso, todavía estoy en una fase de crecimiento y de darme a conocer dentro de este nuevo entorno.

Cuando decidí volver a emprender, tenía muy claro que quería aprovechar todo lo aprendido durante mi trayectoria, pero también seguir evolucionando con el sector.

El diseño 3D se ha convertido en una herramienta fundamental para mí. Trabajo con MatrixGold y, gracias a él, puedo dar forma a mis diseños con mucha más precisión, conseguir piezas más perfectas y, algo muy importante en joyería, controlar y optimizar el peso para conseguir diseños competitivos sin perder estética.

Ahora, estar en el Parque Joyero supone para mí un nuevo reto. He decidido estar aquí porque quiero acercarme a los fabricantes, conocer mejor el entorno empresarial de la joyería y abrirme camino también con las tiendas.

Y es precisamente en las tiendas donde estoy viendo una necesidad que me parece muy interesante.

Muchas joyerías reciben clientes que quieren una pieza personalizada o tienen una idea que quieren hacer realidad, pero no pueden tener un diseñador en plantilla para atender este tipo de proyectos.

Ahí es donde quiero posicionarme.

Mi idea es convertirme en su taller externo de diseño: que una joyería pueda contar conmigo cuando un cliente llegue con una idea especial. La tienda me traslada lo que necesita, yo desarrollo el diseño, lo trabajo en 3D y lo preparo para que pueda convertirse en una pieza real.

Por supuesto, uno de mis retos es la competencia. Pero quiero competir desde algo que considero muy importante: el conocimiento, la experiencia y, sobre todo, un trato personalizado.

No quiero limitarme a entregar un diseño. Quiero escuchar al cliente, entender lo que necesita y acompañarlo durante todo el proceso.

Estoy empezando esta nueva etapa, pero no empiezo desde cero. Empiezo con muchos años de experiencia en joyería, con el conocimiento del oficio tradicional y con las nuevas herramientas de diseño 3D.

Ahora el reto es convertir toda esa experiencia en una empresa que siga creciendo y que consiga que cada vez más profesionales del sector sepan que pueden contar conmigo.

Porque una joyería no necesita tener un diseñador en plantilla para poder ofrecer diseños personalizados. Puede tenerme a mí como su taller externo de diseño.

Y ahora, después de lo vivido, ¿qué os lleváis con vosotros? ¿qué reconocimientos, o premios habéis recibido?

No he recibido todavía ningún premio o reconocimiento oficial, pero sí me llevo algo que para mí tiene mucho valor: más de 20 años de experiencia en el mundo de la joyería, todo lo que he aprendido trabajando tanto con las técnicas tradicionales como con las nuevas tecnologías y, sobre todo, la satisfacción de haber vuelto a emprender y recuperar la ilusión por crear.

Esta nueva etapa también me está permitiendo crear mi propio sello de identidad y demostrar que la experiencia y la innovación pueden ir de la mano. Ahora estoy empezando a darme a conocer en el Parque Joyero y construyendo poco a poco mi cartera de clientes.

Uno de mis próximos retos es precisamente seguir creciendo, presentar mi trabajo a nuevos profesionales y, por qué no, poder presentarme en el futuro a concursos y reconocimientos del sector. Pero, por encima de cualquier premio, mi mayor reconocimiento será conseguir que los profesionales de la joyería confíen en mi trabajo y que mi nombre llegue a ser reconocido por la calidad de mis diseños, mi compromiso y mi manera de trabajar.

Ahora empieza una nueva etapa: crear mi propio sello, seguir aprendiendo y demostrar todo lo que todavía me queda por diseñar.

En esta carrera de obstáculos que ha sido sacar adelante vuestra empresa, ¿qué ha supuesto para vosotros pertenecer al ecosistema de la Red de Emprendimiento de IMDEEC y el estar alojados en uno de los viveros de empresas del IMDEEC?

Para mí, formar parte del ecosistema de emprendimiento de IMDEEC ha supuesto, sobre todo, sentir que no estoy sola en esta nueva etapa. Emprender después de tantos años de experiencia profesional también implica enfrentarse a muchas dudas y nuevos retos, y saber que tengo detrás a personas que me apoyan, me orientan y me acompañan me proporciona mucha seguridad.

Durante este proceso he podido participar en un curso de Inteligencia Artificial, que me ha permitido conocer nuevas herramientas que puedo aplicar a mi actividad y a la forma de desarrollar y presentar mi negocio. También he realizado el proyecto de empresa y diferentes mentorías, que me han ayudado a ordenar mis ideas, analizar mejor mi proyecto y aprender a plantear el negocio desde una perspectiva empresarial, no solamente desde la parte técnica y creativa de la joyería.

Además, el apoyo económico recibido ha sido importante para poder avanzar en esta primera etapa y afrontar parte de las necesidades que supone poner en marcha una actividad profesional.

Actualmente también cuento con un espacio de coworking en las instalaciones del IMDEEC, que para mí tiene un valor añadido muy importante. No es solamente disponer de un lugar donde trabajar, sino tener un entorno profesional en el que puedo relacionarme con otros emprendedores, compartir experiencias y sentir que formo parte de una comunidad.

Para mí, IMDEEC ha sido una parte importante de este comienzo porque me ha aportado formación, acompañamiento, recursos y, sobre todo, confianza.

Estoy construyendo mi empresa paso a paso y todavía me queda mucho camino por recorrer, pero saber que cuento con este apoyo hace que afrontar los obstáculos sea mucho más fácil.

Después de tantos años trabajando en la joyería, IMDEEC me está ayudando a dar un paso más: transformar mi experiencia profesional en un proyecto empresarial propio y seguir creciendo con nuevas herramientas y nuevas oportunidades.

Y una empresa tan innovadora como la vuestra, ¿cómo ve el futuro y su propia evolución?

Veo el futuro de mi empresa con mucha ilusión, pero también con los pies en la tierra. Estoy en una etapa inicial, pero tengo muy claro hacia dónde quiero crecer.

Mi objetivo es consolidarme como una profesional de referencia en diseño y prototipado 3D para el sector de la joyería, especialmente como apoyo externo para tiendas, fabricantes y talleres que necesiten desarrollar piezas personalizadas o nuevos diseños.

Quiero que una joyería pueda pensar en mí cuando un cliente llegue con una idea especial. Que no tenga que decirle que no puede hacerlo porque no dispone de diseñador, sino que pueda contar conmigo para transformar esa idea en un diseño 3D, visualizarla mediante un render y, si el cliente lo aprueba, preparar el prototipo para que pueda convertirse en una pieza real.

A medio plazo, quiero ampliar mi cartera de clientes, llegar a más tiendas y fabricantes y desarrollar también mis propios diseños para poder ofrecer piezas diferentes y con mi propio sello de identidad.

La tecnología va a seguir teniendo un papel fundamental en esta evolución. El diseño 3D, el prototipado y las nuevas herramientas de Inteligencia Artificial están cambiando la manera de diseñar y desarrollar joyería, y quiero seguir formándome para incorporar aquellas tecnologías que realmente aporten valor a mi trabajo y a mis clientes.

También quiero que la empresa crezca de forma progresiva y sostenible. Primero consolidar mi actividad, crear una cartera estable de clientes y conseguir que mi nombre y mi trabajo sean reconocidos dentro del sector. Más adelante, si el volumen de trabajo lo permite, podré plantearme ampliar los servicios y contar con otros profesionales que me permitan seguir creciendo.

Después de más de 20 años en este oficio, siento que todavía tengo mucho que aprender, mucho que crear y muchas ideas que desarrollar.

Mi objetivo no es solamente adaptarme al futuro de la joyería. Quiero formar parte de ese futuro, combinando la experiencia del oficio con el diseño, la tecnología y la creatividad.

Y para finalizar, ¿qué recomendaciones y consejos podríais ofrecer a aquellos emprendedores que comienzan con la ilusión de poner en marcha una idea de negocio como os pasó a vosotros?

Mi principal consejo sería que no tengan miedo a empezar, aunque al principio no tengan todo claro. Emprender siempre genera dudas y aparecen obstáculos que uno no esperaba, pero también es una oportunidad para aprender y descubrir de lo que realmente somos capaces.

En mi caso, volver a emprender después de tantos años de experiencia ha supuesto salir de mi zona de confort y volver a aprender muchas cosas. Por eso creo que es muy importante formarse, dejarse asesorar y aprovechar todos los recursos que tenemos a nuestro alcance. En mi caso, el apoyo del IMDEEC, las mentorías y la formación me han ayudado mucho a ordenar mis ideas y a afrontar esta nueva etapa con más seguridad.

También les diría que escuchen al mercado y a sus clientes. Una buena idea es importante, pero todavía lo es más saber qué necesitan las personas a las que queremos ofrecer nuestro producto o servicio. Hay que estar dispuesto a adaptar y mejorar el proyecto.

Y, sobre todo, tener paciencia y no rendirse ante los primeros obstáculos. Los resultados no llegan de un día para otro. Hay que trabajar, darse a conocer, crear contactos y construir poco a poco la confianza de los clientes.

Yo llevo más de 20 años en la joyería y, aun así, siento que estoy empezando una nueva etapa en la que todavía tengo muchísimo que aprender y mucho que aportar.

Si tuviera que resumirlo en una frase, sería:

“No esperes a tenerlo todo perfecto para empezar. Empieza, aprende, escucha y sigue avanzando. Los proyectos se construyen paso a paso.”

Y añadiría algo que para mí ha sido fundamental: creer en lo que haces y no perder la ilusión, porque cuando trabajas en algo que realmente te gusta, incluso los obstáculos forman parte del camino.